ACEQUIA
EL MARAUTE

ACEQUIA
EL MARAUTE

El legado del agua

El sistema de acequias de la Costa Granadina representa una infraestructura hidráulica que ha modelado el paisaje y la economía regional desde el delta del río Guadalfeo hasta la localidad de Calahonda. Este entramado tiene sus raíces en la época andalusí (S.IX-XVI), periodo en el que la revolución agrícola impulsó el perfeccionamiento de las técnicas de regadío para intensificar la producción en la zona de la vega. 

 

La red principal, denominada Acequia Real de Motril, nace en el Azud de Vélez y recorre 23 kilómetros a través de una jerarquía de canales que incluyen acequias madre, ramales y brazales, permitiendo que el agua alcance distintas zonas topográficas. Este tramo del pago de El Maraute se trata de un ramal, una bifurcación que dividía el cauce en dos a la altura de las antiguas salinas, una de ellas finalizaba en el cabo de Sacratif y la otra alcanzaba los llanos de Carchuna y Calahonda. Esta construcción funcionó a su vez, como frontera natural para dividir las tierras de cultivo intensivo al norte de las zonas de drenaje del estuario al sur.

El tramo en el que nos encontramos, conserva el arco que funcionaba con una tajadera de derivación para regular el caudal de riego. La acequia está fabricada en mampostería de piedra caliza y mortero de cal, materiales estratégicos para prevenir las filtraciones y asegurar que el caudal mantuviera la presión suficiente para llegar a su destino. Durante el siglo XX, el sistema abastecía al aljibe moderno que contaba con una capacidad aproximada de 400.000 litros de agua para el riego de la vega existente entre Torrenueva y Motril. 

La acequia se trata de una infraestructura con más de mil años de uso ininterrumpido, cuyo trazado se ha mantenido inalterable desde la Edad Media hasta mediados del siglo XX, cuando la ingeniería moderna y la construcción de presas como Rules y Béznar alteraron la dinámica del río Guadalfeo.

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